Taller de encaje de bolillos

Del mundillo al encaje terminado: picado, bolillos y tensión del hilo

Fleterva reúne apuntes de taller sobre encaje de bolillos escritos para quien trabaja con el mundillo delante: cómo se clava el picado, cómo se devana un par sin que se afloje, por qué el punto entero pierde cuerpo cuando la torsión cambia y qué hacer con la pieza cuando por fin sale de los alfileres.

No hay atajos ni recetas rápidas. Cada texto describe un gesto concreto, las decisiones que lo acompañan y los errores que suelen aparecer al repetirlo, con el vocabulario que se usa en los talleres de encaje en España.

Temas que se tratan
  • Mundillo, alfileres y picado
  • Devanado de bolillos y tensión
  • Punto entero, red y trenza
  • Lectura del picado y avance por el patrón
  • Hilos de lino y de algodón
  • Encaje continuo y de piezas enlazadas
  • Retirada de la labor, lavado y almidón
  • Herramientas y puesto de trabajo
Manos cruzando bolillos de madera sobre un mundillo con picado y alfileres, con hilo rojo tensado
Los pares trabajan siempre de dos en dos: la mano izquierda sostiene los bolillos en reposo mientras la derecha cruza y tuerce. Imagen editorial de referencia.
01  Soporte

El mundillo, el picado y los alfileres

El mundillo es la base de todo lo demás. Un relleno demasiado blando deja que los alfileres se inclinen y el dibujo se abre; uno demasiado duro los dobla y obliga a golpear. La densidad correcta se reconoce al clavar: el alfiler entra con una resistencia constante, se queda vertical y se saca sin arrastrar la tela.

Sobre el mundillo se sujeta el picado, el cartón perforado con el dibujo y los puntos exactos donde irá cada alfiler. Conviene que el cartón sea rígido, de tono apagado y mate; un fondo brillante cansa la vista en cuanto llevas media hora siguiendo líneas finas. Si el picado es de papel, un forro de plástico transparente por encima evita que los alfileres lo desgarren en las zonas de mucha densidad.

Antes de clavar el primer alfiler

  • Comprobar que el picado está centrado y que las líneas del dibujo quedan paralelas al eje del mundillo.
  • Sujetar el cartón con alfileres largos por los bordes, nunca dentro de la zona de trabajo.
  • Reservar alfileres finos y bien rectos para los puntos interiores; los torcidos desplazan el hilo un milímetro y ese milímetro se ve.
  • Dejar a mano un alfilerero pequeño en el borde del mundillo para no buscar alfileres con las manos ocupadas.

La altura de trabajo importa tanto como el material. El mundillo debe quedar en su soporte de manera que las muñecas descansen sin levantarse y la mirada caiga perpendicular al picado. Si hay que inclinarse para ver, la tensión del hilo acabará siendo desigual, porque el ángulo desde el que se tira cambia sin que uno se dé cuenta.

02  Preparación

Devanar los bolillos y sostener la tensión

Un par de bolillos se devana con un solo hilo continuo: se llena el primero, se deja la longitud de trabajo y se llena el segundo desde el mismo ovillo. Así los dos bolillos del par quedan unidos y no hay nudo en medio de la labor. El hilo se enrolla en el cuello del bolillo, siempre en el mismo sentido, en capas ordenadas y sin montarse, para que suelte hilo de forma regular.

La cantidad conviene calcularla por exceso pero con medida: un bolillo demasiado cargado pesa, gira mal y arrastra el par vecino. Una vez devanado, se fija la longitud con un medio nudo corredizo bajo la cabeza, el que permite soltar unos centímetros con un tirón suave sin deshacer el resto.

Señales de que la tensión no es la correcta

  • El punto entero se ondula o abomba: los pares llegan flojos al alfiler.
  • El dibujo se estrecha respecto al picado: se está tirando de más al colocar cada alfiler.
  • Los alfileres se inclinan hacia dentro poco después de clavarlos: exceso de tensión acumulada.
  • Aparecen bucles sueltos entre dos puntos: algún bolillo no se ha reordenado al terminar el cruce.

La tensión no se corrige tirando con fuerza, sino recolocando: se separan los pares hacia los lados, se deja que el hilo se acomode y se vuelve a apoyar cada bolillo sobre el mundillo. Los bolillos que no trabajan descansan abiertos en abanico, nunca amontonados, porque un par escondido bajo otros se enreda en cuanto se avanza tres filas.

03  Fundamentos

Punto entero, red y trenza: los elementos que sostienen el encaje

Casi todo el encaje de bolillos se construye con dos gestos: cruzar y torcer. El orden y la repetición de esos dos movimientos dan lugar a los elementos básicos, y la diferencia entre uno y otro es cuestión de cuántas torsiones se añaden antes de clavar el alfiler.

Punto entero

Es el tejido cerrado, compacto, parecido a un lienzo en miniatura: un par viajero atraviesa los pares fijos cruzando y torciendo de forma regular. Se usa en cintas, hojas, pétalos y en cualquier zona que deba leerse como superficie llena. Si el punto entero sale transparente o irregular, casi siempre es porque el par viajero cambia de tensión al llegar a los bordes.

Punto de red

Aquí se añaden torsiones entre cruces, de modo que el hilo queda separado y el tejido se abre en una malla ligera. La red rellena fondos y da aire alrededor de los motivos densos. Exige una regularidad absoluta en el número de torsiones: una torsión de más en un punto y el rombo de la malla se deforma para el resto de la fila.

Trenza

Dos pares que se cruzan repetidamente entre sí forman un cordón estrecho y firme. La trenza une zonas separadas, dibuja tallos y sirve de armazón cuando el encaje se organiza por piezas. Su grosor depende sólo del hilo y de la constancia del tirón; conviene practicarla en tramos largos antes de usarla en una pieza real, porque cualquier vacilación se nota como un engrosamiento.

Los tres elementos se combinan en la misma labor y el paso de uno a otro es el momento delicado: al entrar en la red desde el punto entero hay que revisar que los pares conserven el mismo orden y que ningún bolillo haya quedado girado sobre su propio hilo.

04  Método

Leer el picado y avanzar por el patrón sin perderse

Un picado no dice sólo dónde van los alfileres: indica el recorrido del trabajo. Antes de empezar conviene recorrerlo con la vista y decidir por dónde entra cada par, dónde se incorporan pares nuevos y en qué punto se retiran los que sobran. Cinco minutos de lectura evitan deshacer veinte filas.

  1. Identificar el sentido general del avance y el punto de partida.
  2. Marcar con lápiz, en una copia del picado, las zonas de punto entero y las de red.
  3. Contar cuántos pares hacen falta al inicio y cuántos en la parte más ancha del motivo.
  4. Localizar los cruces donde se añaden o se quitan pares.
  5. Anotar los puntos de unión con zonas ya tejidas, si el diseño los tiene.

Durante la labor ayuda trabajar siempre con una copia y guardar el picado original limpio: los cartones se marcan, se manchan y acaban perdiendo precisión en los agujeros. Señalar la fila en curso con un alfiler de cabeza de color distinto permite dejar la labor a media fila y retomarla al día siguiente sin recontar.

Si el dibujo se aparta del picado más de lo tolerable, la causa suele estar varias filas atrás. Deshacer es parte del oficio: se retiran los alfileres en orden inverso, se devuelve el hilo a los bolillos girando la cabeza y se vuelve a clavar desde un punto donde el tejido aún era regular.

05  Materiales

Hilos de lino y de algodón, y qué cambia según el grosor

El lino es el hilo tradicional del encaje de bolillos: poco elástico, con una ligera irregularidad que da vida a la superficie y una firmeza que sostiene el dibujo durante años. Tiene menos indulgencia que el algodón, porque no perdona los cambios de tensión ni se recupera después de un tirón fuerte.

El algodón, mercerizado y de torsión regular, desliza mejor por el cuello del bolillo y resulta más cómodo para aprender. Da un encaje de brillo uniforme y color más estable, aunque con menos cuerpo que el lino en piezas grandes. Muchas labores mezclan los dos criterios: algodón para practicar el punto y lino para la pieza definitiva.

Correspondencia entre hilo y picado

  • El grosor del hilo debe corresponder a la distancia entre agujeros del picado; un hilo fino en un picado amplio deja huecos y la pieza queda desmayada.
  • Un hilo demasiado grueso para el dibujo obliga a forzar cada alfiler y el encaje se abulta en las uniones.
  • Antes de devanar toda la labor, conviene tejer unos centímetros de prueba con el mismo hilo y el mismo picado.
  • Los hilos de distintos lotes pueden variar de tono; si la pieza es grande, es preferible reservar todo el material desde el inicio.
  • El hilo se guarda en sitio seco y sin luz directa: el lino amarillea y el algodón teñido pierde intensidad.
Bolillos de madera con hilo rojo y negro colgando de un mundillo cilíndrico sujeto en su soporte
Pares en reposo sobre el mundillo: cada bolillo mantiene su lugar y su longitud de hilo mientras espera turno.
06  Dos maneras de trabajar

Encaje continuo y encaje de piezas enlazadas

En el encaje continuo, o trabajo por pares, todos los bolillos entran desde el principio y la labor avanza como un tejido único: el número de pares se mantiene alto y el dibujo se resuelve de una sola vez. Es el modo habitual en puntillas, entredoses y cenefas de anchura constante, y exige orden porque en el mundillo pueden convivir decenas de pares.

En el encaje de piezas enlazadas se teje con pocos pares una cinta estrecha que recorre el dibujo, y cada vez que esa cinta se encuentra consigo misma o con una parte ya trabajada se engancha a ella con la ayuda de un ganchillo fino. Permite motivos amplios y curvas cerradas sin arrastrar un ejército de bolillos, a cambio de una atención constante a los puntos de unión.

Cómo elegir entre uno y otro

  • Anchura constante y dibujo repetido: encaje continuo.
  • Motivos grandes, contornos curvos o piezas sueltas: enlazado con ganchillo.
  • Pocos bolillos disponibles o espacio de trabajo reducido: enlazado.
  • Primeros trabajos de aprendizaje: continuo, con un picado corto y repetitivo.
07  Acabado

Retirar la labor del mundillo sin deformarla

El encaje sale del mundillo sujeto sólo por sus propios hilos, y es en ese momento cuando se pierden más piezas bien tejidas. Conviene hacerlo con luz suficiente, sin prisa y con la labor apoyada en plano, nunca sostenida en el aire.

  1. Rematar los pares según el diseño: uniendo, anudando o pasando los hilos hacia el interior del tejido, según corresponda.
  2. Retirar los alfileres desde el final hacia el principio, en el mismo orden en que se clavaron.
  3. Sacar cada alfiler recto, sin balancearlo, para no abrir el punto donde se apoya.
  4. Cortar los cabos dejando unos centímetros y esconderlos después con una aguja fina entre los hilos del propio encaje.
  5. Comprobar el contorno sobre el picado antes de separar del todo la pieza: si algo se ha desplazado, todavía se puede corregir.

Los nudos visibles se evitan siempre que el diseño lo permita. Un remate bien hecho se sostiene por fricción y por el propio tejido, y con el uso y el lavado tiende a asentarse en lugar de aflojarse.

08  Cuidado

Lavado, almidonado y guardado del encaje terminado

Una pieza recién retirada suele necesitar un lavado suave que asiente los hilos y elimine el rastro del trabajo. Se hace a mano, en agua templada con jabón neutro, sin frotar y sin retorcer: el encaje se aprieta con cuidado entre las palmas y se aclara por inmersión varias veces.

Para secar, se extiende sobre una toalla limpia y se le devuelve la forma con los dedos, estirando hasta las medidas del picado. Si la pieza es geométrica, ayuda marcar el contorno en papel y fijar los bordes con alfileres inoxidables mientras se seca al aire, lejos de fuentes de calor directo.

Almidonado

El almidón se usa cuando la pieza debe mantenerse rígida por sí sola. Conviene una solución ligera: demasiada carga vuelve el encaje quebradizo, amarillea con el tiempo y atrae polvo. Se sumerge la pieza escurrida, se retira el exceso y se seca en la posición definitiva. En encajes que se van a coser sobre tela, el almidón suele ser innecesario.

Guardado

  • Enrollar las tiras largas sobre un tubo de cartón forrado con tela, en lugar de doblarlas.
  • Separar las piezas con papel libre de ácidos; evitar el plástico cerrado, que retiene humedad.
  • Guardar en lugar seco, ventilado y sin luz directa.
  • Revisar una vez al año y cambiar los pliegues de sitio en las piezas grandes.
  • No guardar nunca una pieza con alfileres puestos: la marca de óxido no se quita.
09  Taller

Herramientas y organización del puesto de trabajo

El encaje de bolillos necesita poco material, pero ese poco tiene que estar en su sitio. Un puesto bien montado se reconoce porque permite trabajar media hora sin levantarse a buscar nada y sin cambiar la postura de los hombros.

Material básico

  • Mundillo firme y su soporte, a la altura que permita apoyar los antebrazos.
  • Bolillos del mismo peso y tamaño para toda la labor.
  • Alfileres rectos e inoxidables, en dos o tres grosores.
  • Ganchillo fino para las uniones, del tamaño adecuado al hilo.
  • Tijeras pequeñas de punta fina, reservadas sólo para el hilo.
  • Picado, copia de trabajo y forro transparente de protección.
  • Paño limpio para cubrir la labor cuando se deja el mundillo.

Luz y postura

La luz debe llegar desde el lado contrario a la mano que trabaja, para que la sombra no caiga sobre el punto en curso. Una lámpara de luz neutra, orientable y sin reflejos sobre el forro plástico es preferible a una general muy potente. La silla se ajusta antes de empezar, no a media labor: pies apoyados, espalda recta y mundillo lo bastante cerca como para no inclinarse hacia delante.

Cubrir el mundillo con un paño al terminar la sesión protege el hilo del polvo y de la luz, y evita que los bolillos se desordenen si se mueve el soporte. Es un gesto de medio segundo que ahorra muchos enredos.

10  Contacto

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